La plusvalía del interiorismo.

interiorismo-plusvalia-bienes-raices-hogar-decoracion.jpg Diseñar el interior de un espacio arquitectónico –ya sea residencial, comercial o corporativo– no solo se reduce a cambiar el color del tapiz, adquirir nuevas sillas o colocar lámparas atractivas. Los objetivos del interiorismo van encaminados a mejorar la calidad de vida de un cliente, elevar la productividad en una oficina, y ante todo, conseguir un mejor retorno de inversión en el usufructo del espacio.

Objetivos de interiorismo según los expertos

“El interiorismo tiene mucho más implicaciones porque presenta una visión amplia, integral, que englobaría al diseño interior y la decoración”, señala Aurelio Vázquez, director de DIN Interiorismo.

Para Gerardo Boué, de Boué Arquitectos, el interiorismo es jugar con un espacio para que cumpla con lo que estás buscando en tu objetivo de negocio “de una manera funcional y estética”.

De acuerdo con el uso que se dará al inmueble es el tipo de profesional que se debe buscar, ya que “el área de vivienda se comporta de una manera diferente a la comercial o a la de corporativos”, explica José Lew, director de proyectos de AR-CO Arquitectura Contemporánea.

Plusvalía según el tipo de inmueble

Considerar el valor que puede imprimir un proyecto de interiorismo dependerá de los objetivos del inversionista en cada espacio arquitectónico, así como de los fines de uso al que se destinará el inmueble y el perfil del usuario en el que se está pensando para ocuparlo.

a) Para mejorar una propiedad privada

En el segmento residencial, el interiorismo es principalmente una cuestión de gusto personal, de placer, porque una casa bien diseñada y pensada siempre tendrá un valor comercial mayor, quien la compre deberá experimentar una mejora en su calidad de vida y una gran sensación de confort, argumenta Aurelio Vázquez.

“El valor se eleva si es un producto bien diseñado, pero no porque tenga muebles bonitos, a menos que lo haya diseñado alguien de renombre –puntualiza Gerardo Boué-. Así, se pagará casi en subasta, pero esto es algo exótico y aislado”.

b) Para vender un inmueble

Pero cuando se habla de comercializar departamentos, donde lo importante para el desarrollador es el retorno rápido de la inversión, el arquitecto Boué –que también se especializa en restaurar edificios antiguos para convertirlos en complejos habitacionales de pequeños estudios, opina que no conviene invertir en interiorismo amueblando, porque “nadie te lo va a pagar; todos querrán los muebles regalados”. O bien, querrán contratar a su propio interiorista.

Desde otra perspectiva, los arquitectos José Lew y Aurelio Vázquez coinciden en que hoy, ante un mercado mexicano cada vez más maduro y sensible frente al peso que ha cobrado el diseño de interiores, la industria de vivienda podría aventurarse más a invertir en interiorismo.

Actualmente, los desarrolladores invierten en los servicios de diseño para las áreas comunes de un edificio, pero no lo hacen para el interior de las viviendas, salvo en pocos casos “en departamentos que quieran diferenciarse en el mercado, es decir, que los constructores concienticen que gastar un poco en un buen diseño les puede redituar más”, anota el especialista de AR-CO.

Para Aurelio Vázquez, no se trata de amueblar espacios, sino de incluir en el proyecto arquitectónico –que no tendría porqué tener un impacto significativo en los costos globales– un estudio de diseño interior que ayudará a mejorar la distribución y la funcionalidad.

“Yo siempre he dicho que la arquitectura tendría que diseñarse de adentro para afuera. A veces encontramos productos arquitectónicos maravillosos que son un desastre para vivir, porque la distribución del interior queda en manos del último dibujante de la oficina. ¿Por qué no darle a las gente que lo va a habitar diversas ideas de distribución pensando en el movimiento que tendrá?”, reflexiona Vázquez.

Según el interiorista, en los departamentos muestra se deberían colocar renders en el punto de vista, en cada espacio, que le dieran una idea a los “no profesionales” de cómo puede quedar su casa.

“La gente común no alcanza a dimensionar si un lugar es grande o chico cuando está vacío. En cambio, si ve un render con una mesa redonda, otro con una mesa cuadrada o uno con una sala, se dará una idea de cómo podría acomodar sus cosas, o de qué tiene que comprar. Esto, también ayudaría a los desarrolladores a vender”, señala Vázquez.

c) Para rentar un inmueble

En el caso del mercado en renta, puede ser más atractivo amueblar e invertir en interiores –cuyo proyecto puede salir aproximadamente de 100,000 a 120,000 pesos–, dice Gerardo Boué, “aunque si quieres amortizar eso con rentas, por lo menos tienen que ser dos o tres años de contrato”.

Fuente: http://www.metroscubicos.com

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