Plusvalía, el arte de mirar al futuro.

En bienes raíces el mejor amigo de la plusvalía unnamed (1).jpg

1. Ubicación. Dónde está el inmueble. Para prodigarte calidad de vida debe tener lo siguiente:

  • Accesibilidad: es tan malo que esté en la punta de un cerro, como sobre la avenida más transitada de la ciudad o encerrado entre vialidades con tránsito abundante y nudos viales constantes.
  • Servicios públicos: luz, transporte, agua, pavimento, drenaje, vialidades modernas y suficientes.
  • Servicios privados: tiendas, talleres de oficios, bancos, hospitales, escuelas, gimnasios.

También son buenas ubicaciones aquellas que al principio parecen alejadas pero que están en los alrededores de los corredores industriales, pues anuncian el acelerado desarrollo de la zona.

2. Seguridad. Con el ascenso de los índices de delincuencia, el factor seguridad ha ganado visibilidad. Revisa:

  • Seguridad familiar: vivir en una zona con buen alumbrado y vigilancia pública suficiente es un requisito indispensable hoy en día. La seguridad privada de los fraccionamientos o desarrollos (rejas, circuito cerrado de seguridad y guardias 24 horas) suman valor a las propiedades.
  • Seguridad patrimonial: es importante observar las condiciones privativas y comunes de la casa además del desarrollo o fraccionamiento en que se encuentra. ¿Se puede mantener una imagen y funcionalidad adecuada en el tiempo? ¿El costo del mantenimiento es razonable?

3. Planes de desarrollo urbano

¿Cuáles son los planes de desarrollo que la demarcación tiene para la zona? Aunque sus condiciones urbanísticas sean adecuadas y funcionales, las zonas con mucha demanda requieren atención paralelamente al crecimiento de su área habitacional. Más gente, más servicios.

4. Diseño y acabados

El diseño importa aunque en gustos se rompen géneros. Lo mismo sucede con los acabados pero más allá de la imagen, la calidad siempre vende.

Cuadro de combinaciones de éxito

  • Plusvalía baja:  3+4
  • Plusvalía moderada:  1+32+31+4 y 2+4
  • Plusvalía asegurada:  1+2 y 1+2+3

Hay otro factor que determina el valor de tu vivienda, depende de ti y no tiene que ver con la ubicación: el mantenimiento. Una casa o departamento en mal estado, con fugas en la plomería, vidrios rotos y humedad, invita a los compradores a regatear con argumentos difíciles de rechazar.

En una casa todo depende de ti y de tu bolsillo pero eso no es necesariamente malo. En un condominio horizontal o vertical, depende de la voluntad y prestancia del administrador así como del resto de los propietarios.

Por eso al analizar tu compra piensa en el mantenimiento general: ¿será fácil de pagar o será oneroso?, ¿hay reglas claras para que todos los vecinos paguen?, ¿es fácil mantener las amenidades y las áreas funcionales y atractivas?

Fuente / Metroscubicos.com

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