5 consejos para compradores millennial

millenialsEn el pasado, las personas compraban sus casas a los 20 o 30 años de edad. El mundo se movía a un ritmo más lento y el ideal era quedarse a vivir en las ciudades donde la gente nacía y crecía. Lo que se buscaba era echar raíces, algo que les ofrecía la propiedad de vivienda de ese entonces.

Pero los tiempos definitivamente han cambiado, esta generación de bienes raíces se compone por una sociedad mucho más dinámica. La generación X y los millennial no necesariamente quieren estar atados por esas raíces. Quieren la libertad de viajar o tomar el puesto de trabajo perfecto, así esté del otro lado del país o del mundo. Su estatus es completamente distinto.

No obstante –y aun cuando han escuchado historias de terror de propietarios con experiencias desalentadoras-, muchos de ellos quieren tener su propio patrimonio. Si tú rondas los 20 o 30 años y estás considerando comprar en lugar de seguir rentando, estas son algunas cuestiones que debes tener en cuenta.

1. No asumas que no puedes lograrlo

La población joven tiende a creer que con sus escasos ahorros o su salario bajo no pueden permitirse una compra de esta magnitud. Eso no es necesariamente cierto. Existen esquemas para facilitar la adquisición de bienes raíces. Algunos de los productos hipotecarios ofrecen enganches bajos, tasas y plazos fijos o, en algunos casos, pagos crecientes, es decir, que conforme avanza la vida del crédito se puede pagar una mensualidad mayor. La idea es poder pagar más, cuando los ingresos de la persona también aumenten.

Ten en cuenta que en algunos mercados, el alquiler es tan caro como comprar. Si haces tu tarea de investigación, comprenderás que adquirir una vivienda realmente no está fuera de tu alcance.

2. No actúes solo

En la actualidad, con el acceso a los listados en línea los jóvenes y no tan jóvenes creen que no necesitan la mediación de un agente inmobiliario. La mayoría suele pensar que el rol de este personaje se limita a proveer las llaves de la casa pero en realidad, su papel es mucho más importante. Muchas personas lo ignoran hasta que hacen la transacción. Un buen agente local tiene años de capital intelectual dentro de su cabeza.

Los agentes conocen el mercado como nadie más gracias a sus años de experiencia, tienen diversos contactos y relaciones con colegas, así como la ventaja de haber hecho muchos tratos. Saben muy bien qué hacer en caso de que haya una alarma roja.

Además, hay que considerar que la compra de una vivienda es una cuestión personal y emocional. A menudo, los compradores arruinan oportunidades al dejarse llevar por sus sentimientos, entonces, el agente aporta su conocimiento y recursos para mantener a raya ese tipo de inconvenientes.

3. Pide consejo a tus padres

Aunque tus padres compraron bienes raíces en un mercado diferente, poseen experiencia comprando una vivienda. Han pasado por el proceso y pueden dar valor a tu búsqueda de casa.

Quizá están un poco atrasados en cuanto a redes sociales y la tecnología actualmente disponible para adquirir un inmueble, pero tienen una opinión financiera bastante sólida, te brindarán una retroalimentación muy útil.

4. Tómate tu tiempo

Comprar casa no es como comprar un smartphone, una computadora o una pantalla plana. No solo es más caro, sino que también –y como vimos- es más emocional y no se debe tomar a la ligera. Aun cuando el flujo de información es rápido en la era de internet, buscar y comprar casa toma mucho tiempo, investigación y diligencia. Jamás debes hacerlo de forma apresurada.

No te sientas presionado por comprar un departamento u otro inmueble en particular, este mercado es muy competitivo, así como los vendedores. Trata de aprender lo más que puedas de su dinámica, haz una búsqueda cuidadosa y visita varias opciones. Con el paso de los días te sentirás más cómodo y, con suerte, serás preaprobado para un préstamo y entrarás en contacto con un buen agente inmobiliario. Puedes hacer una oferta o dos antes de que encuentres el mejor sitio al mejor precio. Deja que el proceso avance por sí mismo, así evitarás el remordimiento del comprador.

5. No te sientas abrumado por la información

Cuando tus padres compraron casa, seguro no había tanta información disponible. A ellos les funcionó tener un agente de bienes raíces para mostrarles casas, aunque ciertamente no tuvieron acceso a muchos datos históricos o a la tecnología y el nivel de datos que tenemos hoy en día.

No obstante, tener acceso a todo eso no siempre es algo positivo. A veces puede detener a un comprador o hacerle cuestionarse si de verdad quiere serlo. Si has ahorrado parte del enganche, siempre puedes esperar, continuar ahorrando y comprometerte en 5 o 7 años cuando te sientas más preparado.

Toma en cuenta todos los puntos anteriores, sopesa tu situación y evalúa si estás listo. La alternativa puede ser seguir rentando hasta sentirte seguro.

 

Fuente/Metroscubicos.com

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